Malá Strana

El barrio de Malá Strana en Praga (que traducido significa algo así como “ciudad pequeña”) es el barrio con más encanto de la ciudad. Situado a los pies del castillo, también es uno de los más antiguos, pues sus edificios han resistido bastante bien el paso del tiempo y es un placer pasear por sus calles fijándose en las fachadas de colores vivos que aún conservan ese tinte antiguo.

Malá Strana

Panorámica de Malá Strana.
Fotografía: Nicolas Vollmer (CC)

El centro en Malá Strana es la Plaza Malostranské náměstí, en torno a la cual se distribuyen el resto de lugares de interés del barrio.

La Perla del Barroco

Los orígenes de este barrio se remontan nada menos que al siglo VIII, cuando había un mercado establecido en este lugar. Con el tiempo, muchos artesanos (sobre todo, de origen alemán) se fueron estableciendo aquí, hasta que la zona recibió los privilegios de una ciudad independiente en el siglo XIII.

Malá Strana

El Puente de Carlos conecta Malá Strana con la otra orilla.
Fotografía: Alistair Young (CC)

El barrio comenzó a crecer tras el famoso incendio de 1541, cuando un buen número de nobles se instaló en Malá Strana debido a su cercanía al castillo. Muchos de estos palacios de corte renacentista podemos admirarlos todavía hoy, aunque el estilo que predomina en Malá Strana es claramente barroco, de ahí el apodo que ha recibido el barrio de “Perla del Barroco”.

Hoy en día, muchos de estos edificios señoriales están ocupados por embajadas y otros organismos gubernamentales, por lo que Malá Strana tiene pocos residentes y de noche el ambiente del barrio decae.

Pero durante el día es uno de los más transitados de Praga (y seguramente el más turístico).

Qué ver en Malá Strana

Malá Strana concentra un gran número de lugares de interés. Estos son los más famosos:

Visitas imprescindibles en Malá Strana

  • La Iglesia de San Nicolás, que divide la plaza en dos partes.
  • El Monte Petřín y su torre, el principal mirador de Malá Strana, que se asemeja a la Torre Eiffel parisina y desde donde se obtienen las mejores vistas del castillo de Praga.
  • La Iglesia de Nuestra Señora de la Victoria, la iglesia barroca más antigua de la ciudad, en cuyo interior se encuentra el famoso Niño Jesús de Praga, al que se cambia de vestido varias veces al año (incluso hay un pequeño museo dentro de la iglesia donde se exponen estos trajes).

Malá Strana

Entrada a Malá Strana.
Fotografía: Carlos Jiménez Ruiz (CC)

  • El Museo Franz Kafka, donde podremos conocer en detalle la vida y obra de este importante autor checo.
  • El Muro de John Lennon, en la Plaza del Gran Priorato.
  • Los Jardines Vrtba, uno de los lugares predilectos de los praguenses, y no es para menos, pues este impresionante espacio verde está denominado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.
  • La Isla Kampa, otro espacio muy conocido de Praga, cerca del que se encuentran dos de sus plazas más bonitas, la Plaza del Gran Priorato y la Plaza Maltesa, ambas lugares de importancia para los antiguos Caballeros de la Orden de Malta.
  • El Palacio y los Jardines Wallenstein: aunque el palacio no suele estar abierto al público, los jardines sí pueden visitarse y merece la pena dedicar media hora a pasear por ellos, pues incluyen esculturas, un estanque central y varias fuentes.

Principales calles y plazas

  • La calle Mostecká, en la que desembocarás si llegas a Malá Strana a pie por el Puente de Carlos. Es una calle muy animada y un buen punto para empezar la ruta por Malá Strana.
  • La Malostranské náměstí, la pequeña plaza central, corazón del barrio y llena de hoteles, restaurantes y cafeterías donde sentarse a tomar algo mientras te relajas viendo el ambiente.
  • La calle Nedurova, llamada así en honor al novelista checo Jan Neruda, y que baja desde el castillo hasta el centro de Malá Strana. En esta misma calle se ubican dos edificios muy bonitos, el Palacio Morzin (en el nº 2) y el Palacio Thun (en el nº 20), embajadas actualmente. Lo más curioso de esta calle es que las casas aún conservan los emblemas que se utilizaban antiguamente para identificar cada vivienda en lugar de los actuales números.
  • La calle Karmelitska, llena de comercios y que contrasta con el resto de las calles de Malá Strana por ser algo más moderna.

Aunque se trate de un barrio muy turístico, los restaurantes y bares de la zona tienen unos precios razonables y se puede comer por aquí por una suma bastante económica. Además, la mayoría de estos establecimientos conserva ese aire antiguo y elegante que les confiere todavía más encanto.

Lo mejor para conocer Malá Strana es dejarse llevar por sus callejuelas, vagabundear sin rumbo y dejarnos sorprender por sus bellísimos rincones.

Cómo llegar a Malá Strana

Puedes llegar al barrio de Malá Strana a pie, en metro o en tranvía.

  • Metro: línea A (estación de Malostranská).
  • Tranvía: nº 12, 20 y 22 (parada de Malostranské náměstí).